Blog de Sergio Andricaín

La lectura: El Gran Viaje

4 comentarios


AlexisLago

–Muchos años antes de poner un pie en París, yo había recorrido la catedral de Notre-Dame, admirando sus gárgolas y sus torres, mientras leía El jorobado de Nuestra Señora, del francés Víctor Hugo.

–Yo atravesé el océano Pacífico, desafiando todo tipo de peligros, y llegué hasta las islas Tuamotu, de la Polinesia, y no hice el viaje subido en una balsa, como el explorador noruego Thor Heyerdahl, sino en las páginas de su apasionante libro La expedición de la Kon-Tiki.

–Pues yo hice un viaje todavía más largo y fascinante. Leyendo El hobbit, del británico J.R. Tolkien, acompañé a Bilbo Bolsón y otros trece enanos en sus andanzas por el Bosque de los Trolls, las Montañas Nubladas y el Bosque Negro, en busca del tesoro de la Montaña Solitaria.

La lectura nos ofrece la forma de viajar más económica y cómoda que existe. Con solo abrir un libro y sumergirnos en sus páginas, podemos ir adonde se nos antoje sin tener que hacer reservaciones de pasaje ni de hotel, y nos desplazamos de un lugar a otro sin las incomodidades que conlleva realizar un largo trayecto en autobús, tren, barco o avión; tampoco hay que tramitar visas en consulados ni pasar por las incómodas oficinas de migración y aduana. Y, muy importante, no es necesario hacer maletas ni vaciar nuestra cuenta de ahorro…

Al pasado, al presente y al futuro. Los libros no solo nos permiten visitar lugares que existen en rincones muy distantes de nuestro planeta; también es posible, mediante ellos, viajar a otros mundos, asomarnos a otras épocas para ser testigos de sus costumbres y de sus paisajes, e incluso podemos trasladarnos a lugares inexistentes, a las provincias de la Fantasía escapadas de la imaginación de los escritores.

Un ejemplo por excelencia de libros que nos convierten en viajeros, y nos conducen de un punto a otro del globo terráqueo, es La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne. Quienes se adentran en sus páginas, recorren el planeta de este a oeste, visitando ciudades como París, Bombay, Calcuta, Yokohama, San Francisco, Nueva York y Liverpool sin tener que desplazarse ni un centímetro de la butaca o de la cama donde están plácidamente acomodados. Nadie como el gran Verne a la hora de propiciar viajes fascinantes a sus lectores: generaciones de jóvenes y adultos han ido, gracias a sus novelas, al fondo del océano, a bordo del Nautilus, en compañía del misterioso Capitán Nemo, e incluso hasta la Luna, en una bala de cañón, muchísimo  antes de que la nave espacial Apollo 11 condujera hasta allá a los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin. Es muy significativo que Julio Verne, el hombre que logró que millones de lectores exploraran y continúen explorando tantas geografías disímiles, haya sido él mismo un viajero inmóvil por excelencia, alguien que se pasó buena parte de la vida delante de su escritorio, entre las cuatro paredes de su estudio. Los libros fueron sus barcos, sus globos aerostáticos y sus trenes.

La lectura de un buen cuento o de una buena novela nos lleva a los escenarios donde se desarrollan sus tramas –el malecón del balneario de Yalta, en Crimea, en “La dama del perrito”, del ruso Antón Chéjov, o los helados territorios de Yukon, en Canadá, durante los años de la llamada “fiebre del oro”, en Colmillo blanco, del estadounidense Jack London–  y de esa manera, poco a poco, vamos conociendo no solo el paisaje físico y natural, sino el entramado de las costumbres, la manera de pensar de las personas que viven allí y la cultura de esos lugares.

Cuando concebimos la colección La vuelta al mundo en cinco cuentos –que es, por supuesto, un rendido homenaje a Julio Verne–, Antonio Orlando Rodríguez y yo nos propusimos que los lectores infantiles y juveniles, y también los adultos, pues se trata de un proyecto editorial concebido para el disfrute de toda la familia, se convirtieran en viajeros. Nuestro propósito fue que con la lectura de los cuentos incluidos en cada volumen, recorrieran cinco países distintos localizados en continentes diferentes. Conducirlos de Colombia a Corea, de Rusia a Brasil, de Marruecos a Lituania, de Australia a México… Y quisimos convertir esa experiencia de lectura-viaje en un proceso enriquecedor, brindándoles la mayor información sobre la cultura, la manera de pensar y las costumbres de los sitios en que tiene lugar cada una de las historias. El periplo por los relatos incluidos en los cinco volúmenes de La vuelta al mundo en cinco cuentos (Panamericana Editorial, 2012) se propone ser una aventura que apunte, también, al conocimiento y al respeto de culturas diferentes.

Por eso, la selección de los cuentos fue un proceso largo y muy selectivo.  En ocasiones, para escoger una historia de determinado país, tuvimos que leer decenas de relatos de su tradición oral, a menudo recogidos en textos de antropología y etnografía. La búsqueda de esas fuentes fue, en sí misma, un viaje, que nos hizo ir –físicamente– de la Biblioteca de la Universidad de Miami a la Biblioteca Pública de Nueva York y la Biblioteca del Congreso en Washington, y también a bibliotecas de Madrid y de Londres.

Al escribir las recreaciones de estas historias populares, tratamos de que nuestras versiones fueran lo más respetuosas posibles a las fuentes originales, pero enriqueciéndolas con detalles que permitieran a los lectores sentir que estaban en la escena del cuento: contemplando la tela de seda que borda la joven Mingmei en el cuento chino “La montaña del Ave Fénix”, la gran tina de alabastro donde esconde su cola de sirena los sábados la protagonista del cuento medieval francés “Leyenda del hada Melusina” y los arcabuces y las adargas con que los habitantes de Rioacha amedrentan a los piratas en el relato histórico colombiano “¡Piratas a la vista!”. Y también los instrumentos musicales y de trabajo, las comidas, los interiores de las casas, los paisajes naturales…

Para conseguir ese propósito, el trabajo de los ilustradores resultó capital desde el primer momento. Les pedimos a los cinco artistas gráficos que participaron en el proyecto –las colombianas Esperanza Vallejo, Helena Melo y Catalina Acelas, y los cubanos Enrique Martínez y Alexis Lago– que enriquecieran nuestra propuesta narrativa con la mayor cantidad de detalles que pudieran incluir en sus imágenes. Para ello, le entregamos una información gráfica seleccionada por nosotros, que sirviera como punto de partida para su indagación personal. Por eso, el viaje-lectura de los cinco libros de esta colección pasa también por los tatuajes y los diseños artesanales recreados para acompañar la leyenda maorí “Maui venció al Sol”, de Nueva Zelanda, o las ilustraciones, inspiradas en las clásicas miniaturas persas, de “Rustam el valiente”, la hermosa leyenda iraní.

Ahora estamos enfrascados en la búsqueda de nuevas historias de la cuentística popular y de nuevos lugares para visitar (Ucrania, Tíbet, Chile, Costa de Marfil…), pues la colección La vuelta al mundo en cinco cuentos debe ser enriquecida con otros relatos y otros viajes que amplíen los horizontes geográficos y culturales, y que alimenten la fantasía de chicos y grandes.

Conocedores, desde nuestra infancia, del poder de las ficciones para llevarnos a los campos de Castilla que recorren don Quijote y Sancho de la mano del maestro Cervantes, a esos pueblecitos sureños a orillas del Mississippi donde Mark Twain puso a vivir a Tom y Huck o al maravilloso reino de Oz que visitaron Dorothy, Toto y los demás personajes de Frank L. Baum, Antonio Orlando Rodríguez y yo hemos querido propiciar que otros se sumen a estos viajes, a estos enriquecedores y placenteros ires y venires que permite la literatura.

Toda lectura es un viaje: la lectura es El Gran Viaje.

Anuncios

4 pensamientos en “La lectura: El Gran Viaje

  1. Gracias querido escritor por dejarnos viajar a las provincias de la fantasía y por liderar espacios de siembra de letras para los jóvenes de latinoamérica. desde el corazón : Jenny Cabrera-poeta. Cali Colombia. facebook MARIA JENNY CABRERA

  2. Estimado Sergio, escribo desde MN Editorial de Chile. Necesito contactarme con usted para solicitar una autorización.
    Saludos cordiales

    • Querido Alex:

      Inicié este blog a comienzos del 2013 y apenas lo atendí. Acabo de retomarlo terminándose el año y me propongo seguir actualizándolo en el 2014.
      Tomo nota de tu dirección y te escribiré para saber que autorización necesitas.
      Un saludo cordial,

      Sergio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s