Blog de Sergio Andricaín


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Alain-Fournier y “El Gran Meaulnes”

Cuando estudiaba en el preuniversitario del Vedado, en La Habana, mi amiga Emma Romeu, con quien siempre estaba compartiendo libros, paseos y sueños, me regaló un ejemplar de la novela El gran Meaulnes (Le Grand Meaulnes), de Alain-Fournier, y me dijo, con ese apasionamiento que la caracteriza, que debía leerlo enseguida.

Empecé a cumplir mi tarea… y quedé atrapado por la historia desde su escueto y misterioso comienzo: “Llegó a casa un domingo de noviembre de 189…”. Hay libros que llegan precisamente en el momento en que uno los necesita, y así sucedió con este. Cayó en mis manos justo en el momento en que me adentraba a la vida con mis primeros pasos de joven-adulto, como los protagonistas de la obra (Augustin Meaulnes, François Seurel, Yvonne y Frantz de Galais), y como ellos, recibía mis primeros triunfos y derrotas.

Pocos libros he releído tanto como este. Sus personajes me acompañan desde hace más de 35 años y he vuelto a sus páginas muchas veces como se regresa a una fuente de agua pura y cristalina.

Hoy se cumplen 126 años del nacimiento de Alain-Fournier y coloco a El Gran Meaulnes en mi mesa de noche, por encima de otros libros que aguardan su turno para ser leídos. Es la mejor forma de celebrar el cumpleaños de este autor, desaparecido en las turbulencias de la Primera Guerra Mundial, cuando estaba a punto de cumplir veintiocho años.

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