Blog de Sergio Andricaín

Carta a Jacques Prévert en el día de su nacimiento

9 comentarios

collage-prevert-12

Querido Jacques:

Te escribo para celebrar el día de tu nacimiento, porque de no haber llegado al mundo el 4 de febrero de 1900, algún poeta tendría que haber nacido en tu lugar, para entregarme tus Palabras; sin ellas el mundo sería menos comprensible y bastante más amargo. Tampoco hubiera podido aprender a saludar a los pájaros ni entender la poética de los sueños, esa que transforma en maravilla una realidad chata y gris.

Tú me ratificaste, con tu “Pater Noster”, dónde tenía que buscar el verdadero reino: aquí en la Tierra, nunca en los cielos, muy cerca de cada semejante vivo; ese reino de alegrías y tristezas que se alternan desde el comienzo de los tiempos en un ritornello eterno.

De no haber leído tus versos, pude quedarme sin entender el mensaje de una golondrina que vuela por el cielo ni comprender los nombres de las flores. Le diste sentido al vocablo esperanza a la vez que me enseñaste a ser receloso de la felicidad y la desgracia.

Por ti identifiqué el terrible ruido que desencadena el hambre, a reconocerla cuando se refleja impúdicamente sobre la superficie de un cristal. Supe también, gracias a tus poemas, del amor generoso e ingenuo, del que tildan de culpable, del que es como remanso de agua, o violento y arrasador como el fuego. Viví en tus palabras otras infancias parecidas, o no, a la mía, los miedos escolares, el terror a la autoridad ejercida irracionalmente contra niños, mujeres, hombres, ancianos, animales, plantas.

A través de tu escritura supe más de astronomía, de los ciclos de la tierra, de los secretos de familia, de matemáticas; mucho más que todo lo aprendido en las universidades y en las calles.

Siempre me he preguntado cómo hubiera soportado los muros de la cárcel escuela, la cárcel oficina, la cárcel ciudad, la cárcel isla, si no me hubieras mostrado que detrás de los barrotes era posible la dicha.

Hoy debo agradecerte tus lecciones, esas revelaciones que me hiciste, en silencio, a través de las páginas de un libro, lecciones que guardaré conmigo hasta el último aliento.

Un abrazo,

Sergio

Anuncios